Micheletti, el cara dura

por el buscador


 

 

Los hondureños le dijeron que no a su propuesta de entregar por decreto millones de lempiras de nuestros impuestos a los partidos políticos, los liberales le dijeron que no lo querían como candidato a la presidencia y los convencionales del mismo partido le dijeron que tampoco lo querían como presidente. Pero el hombre es cara dura y allí está, empotrado ahora en el Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal.

Según los reportes periodísticos, cuando Micheletti fue electo en la convención liberal del pasado sábado 18 de abril, decenas de personas comenzaron a lanzar bolsas y botellas de agua, e incluso alguien lanzó una silla plástica.

¿No se da cuenta que ni sus mismos correligionarios lo quieren?  Aunque no lo conozco, debe ser inteligente, por lo que seguramente sí se da cuenta.

Pero imagino (y esto es sólo imaginación) que administrar 300 millones de lempiras puede taparle los ojos casi a cualquiera. Por lo menos tapárselos lo suficiente como para ignorar a los miles que no lo pueden ver ni en pintura.

Y digo 300 millones de lempiras porque él afirmó que lo primero que haría al llegar a la presidencia del Partido Liberal es una auditoría para saber en qué gasto esa cantidad de dinero la ex jefa de ese organismo político, Patricia Rodas. Quiere decir que allí se maneja plata y no poquiteras. ¿Serán esas 300 millones de razones las que impulsan ahora a Micheletti a sacrificarse por su partido?

No sé, pero al menos que no nos venga con el cuento chino de que lo hace por su amor al partido, a la república o a otras causas santas que suelen invocar los políticos de tercera.

Son ya 30 años que lo hemos aguantado como diputado o funcionario público. Su liderazgo, si es que alguna  vez lo tuvo, está ya marchito y a veces resulta incomprensible cómo los políticos jóvenes aceptan rémoras que mas bien les restan votos y credibilidad a sus causas.