La sub 17 y la debilidad mental de los hondureños

por el buscador


Probablemente el equipo sub 17 de Estados Unidos es mejor física y técnicamente. Pero ¿hasta qué punto influyó en la derrota 3 a 0 el hecho de que Honduras ya haya estado clasificada? La derrota que Cuba le infligió a Canadá en el partido previo le dio la clasificación a nuestro país.

Suele pasar que somos conformistas y débiles mentales. Como ya estábamos clasificados ¿para qué hacer nuestro máximo esfuerzo?

Salvo contadas excepciones, los hondureños nos doblamos ante la presión o nos acomodamos cuando las cosas nos van bien, de forma que casi nunca llegamos hasta el límite de nuestras capacidades. Cuando otros pueblos se crecen y logran superar sus problemas nosotros nos achicamos y esto es particularmente evidente en el deporte.

Nos ha pasado en la clasificación de los últimos mundiales. Para el caso al de Corea y Japón 2002 estuvimos a un paso. Fueron decisivos los partidos contra Trinidad y Tobago, equipo al que al principio de la eliminatoria se derrotó en su propio patio (4 a 2). Llegamos con la  presión de ganarle aquí por cualquier marcador en el penúltimo partido, algo que todos dábamos por descontado pero no solo no ganamos si no que perdimos 1 a 0. Luego debimos ir a México y con un empate clasificábamos pero perdimos 3 a 0.

Con el de Alemania 2006 pasó lo mismo. A Costa Rica se le derrotó 5 a 2 jugando en San José y en el último partido de la segunda fase no le pudimos ganar aquí (terminamos 0 a 0), con lo que quedamos eliminados de la fase final.

El caso es que cuando llegamos a los momentos decisivos nos resquebrajamos, nos caemos porque somos débiles mentalmente. Esto tiene que ver con la educación que recibimos, tanto a nivel familiar como formal, en la escuela.

En la casa es raro que los padres conversen con sus hijos sobre los valores que realmente importan: la tenacidad, la perseverancia, la disciplina, el amor propio, la fuerza interior, el respeto por si mismo y por los demás. En muchos hogares la única instrucción que se imparte es a punta de faja.

En la escuela no digamos. Los maestros están demasiado preocupados planificando la próxima huelga como para ayudar a formar seres humanos. Prefieren mal enseñar unas cuantas reglas ortográficas y torturar a los niños porque no memorizan el nombre de la capital de Burkina Faso que ayudarles a formar su carácter.

Debemos en nuestros hogares comenzar a trabajar para que nuestros hijos sean hombres y mujeres de temple, que no se doblen al primer sombrerazo, que se pongan metas y que las logren aunque deban esforzarse hasta que les duela.

No basta con ser buenos futbolistas, ingenieros, médicos o periodistas. Es necesario tener el carácter para superar cualquier obstáculo. Sólo así podremos ser una nación de verdad.