Carmen y la tómbola de las reformas

por el buscador


 

cuartaNo hay duda que el personaje de Carmen, sin ser una beldad, se ha granjeado la simpatía de los hondureños. Aunque los críticos a sueldo echaron rayos cuando salieron los primeros anuncios que defendían el salario mínimo, lo cierto es que Carmen y sus amigos caen bien por su sencillez y gracia.

Y ahora que habla de la cuarta urna y dice que sólo será una consulta para reformar la Constitución quisiera decirle que tiene razón, que no hay nada de malo en ello, pero lo cierto es que hay algunas cosas que simplemente no están bien.

Cuando los detractores azules y colorados dicen que no es el momento adecuado tienen razón por varios aspectos: en medio de una crisis económica deberíamos estar pensando en cómo mejorar la productividad, cómo crear empleos e incentivar a la micro y pequeña empresa. Se escuchan rumores que las situaciones más difíciles vendrán después de julio, porque mucha gente que fue despedida en diciembre de la maquila, ya no tendrá dinero de sus prestaciones.

Otra cosa que no entendemos es porqué hacerlo en un periodo electoral. Esto hace pensar a muchos que de decretarse una asamblea nacional constituyente se suspenderá automáticamente el cuerpo de leyes actual para permitir al presidente Manuel Zelaya seguir en el poder.

Recordemos que en ese momento esa asamblea tendría todo el poder, así que no sería nada difícil que los amigos del presidente gestionaran un gobierno provisional encabezado por él. ¿Provisional por cuánto tiempo?

Además, la cosa no es sólo decir: sí quiero reformas, o no. El punto central de esto es que las susodichas reformas podrían ser una tómbola de la que puede salir cualquier cosa (léase leyes estúpidas destinadas a defender a nuevos grupos de poder o a darles más poder a los que ya están).

Sólo hay que oír hablar a Mel de una tal “muerte cruzada”, que le permitiría al Ejecutivo disolver al Congreso Nacional y luego poner a disposición “del pueblo” el cargo del Presidente para que lo ratifique o no. Algunos dicen que ese sistema sólo se da en gobiernos monárquicos, pero está visto que nuestro mandatario es de los que dice “este macho es mi mula y nadie lo saca de allí”.

Nadie nos garantiza que tales sandeces no serán aprobadas. Aquí los politicos cambian de parecer según sus intereses y no nos extrañaría que quienes repudian la cuarta urna hoy, sean los grandes reformadores mañana. Sólo recordemos como Roberto Micheletti renegaba contra la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, pero sólo le pasaron el documento y corrió a firmarlo ¿Qué pasó allí? Sólo ellos saben.

El origen de estas reformas es otro antecedente nefasto. Hace algunas semanas Hugo Chávez se vanagloriaba de que su movimiento reformista estaba teniendo una gran influencia en América, e incluso mencionaba el caso hondureño. El comandante bolivariano ya tiene diez años en el poder y planea quedarse hasta el 2019. También hay que ver lo sucedido en Bolivia, donde Evo Morales se fue a huelga de hambre para que le permitieran reformar la Constitución y en Ecuador también se dieron las modificaciones. En todos los casos incluyeron la reelección presidencial.

¿Otra razón por la que la cuarta urna no debe darse en este momento? Ahora se viene esa fiebre porcina que, a diferencia del Síndrome Respiratorio Agudo originado en el lejano Hong Kong hace ocho años, su punto de origen es México, un país que lo tenemos a la vuelta de la esquina.

Las autoridades de Salud dicen que de detectarse casos de la enfermedad serán remitidos a los hospitales del Tórax en Tegucigalpa, el Mario Rivas en San Pedro Sula y el Atlántida en La Ceiba, pero lo cierto es que esos centros asistenciales pasan atestados de pacientes que muchas veces deben permanecer en el suelo ¿qué pasa si se declara una pandemia?

Además, según el infectólogo Tito Alvarado no hay medicamentos para atacar esa enfermedad, aunque el ministro de Salud dice lo contrario.

Definitivamente hay cosas más importantes en este 2009 que la cuarta urna.

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