Pepe Lobo no quiere ser presidente

por el buscador


La campaña política debe ser algo más que gritar y agitar banderas.

La campaña política debe ser algo más que gritar y agitar banderas.

Tiene razón el “analisto” Juan Ramón Martínez cuando dice que Pepe Lobo no quiere ser presidente. ¿Cuál es la oposición que hace el candidato nacionalista al actual gobierno? Ninguna.
A siete meses de las elecciones presidenciales el hombre es un cero a la izquierda, mientras los liberales juegan enchute con el salario mínimo, el decimoquinto y otras bondades que da el poder.
Las veces en que las universidades y otras organizaciones lo invitan a exponer su “plan de gobierno” parece un disco rayado, pues repite y repite algo sobre “tres ejes fundamentales: ingresos para la familia, educación y seguridad”.
Pero lo más chistoso es cuando desarrolla esos puntos. Dice que va a dar un bono a las familias pobres de diez mil lempiras. ¿Cuántas familias hay en Honduras con ese calificativo?
Miles. Con esa disposición estaría condenando al gobierno a poner todos sus recursos en las manos de la gente y a olvidarse de construir escuelas, comprar medicinas o reparar carreteras.
Además, mucha de esa gente seguramente utilizaría ese dinero para comprar alimentos, ropa, zapatos, cerveza y guaro, pues no ha sido educada para invertir en proyectos que puedan multiplicar esos diez mil lempiras. Eso quiere decir que al final seguirían siendo tan pobres como al principio.
Cuando a Pepe se le pregunta por la seguridad dice lacónicamente: “allí está Oscar Alvarez”, como si la sola designación de esta persona es la varita mágica para solventar los problemas. Un hombre que durante el gobierno de Maduro mantuvo sus índices de popularidad a base de pagar publicidad.
La afirmación de Pepe lo único que hace es poner en evidencia que ve el tema de la delincuencia de una forma superficial. No entiende que muchos de los que se dedican a delinquir es porque no tienen nada que perder y les da perfectamente lo mismo estar presos o muertos que vivir la vida miserable que llevan.
En la medida que una persona tiene bienes y un nivel de vida respetable, donde pueda llevar a sus hijos a una buena escuela, tenga tres tiempos de comida, un techo que no sea de plásticos y periódicos, en esa misma medida esa persona evitará cometer errores que desequilibren a su familia.
Pero eso no le importa a don Pepe, porque está demasiado ocupado blandiendo el puño, ya no tan firme. Necesitamos propuestas serias para que haya debate y que de éste salgan las mejores ideas para impulsar el desarrollo de la nación, pero cuando el que se supone es el principal político de oposición es un petimetre que no mete ni las manos cuando va en caída libre definitivamente estamos jodidos.
Estamos de acuerdo don Juanra, Pepe Lobo no quiere ser presidente.