Golpistas y el cardenal amenazan con baño de sangre

por el buscador


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Los golpistas están desesperados en sus esfuerzos por conservar el poder adquirido por las armas y aparentemente están dispuestos a matar a quien se ponga en su camino. Su primer recurso fue echar mano del sacerdote de las élites, Oscar Andrés Rodríguez, quien leyó un comunicado firmado por los obispos, muchos de los cuales estaban en contra del manifiesto, según dio a conocer Luis Alfonso Santos, obispo de la diócesis de Copán.

Pues en el mamotreto que Rodríguez leyó en cadena nacional varias veces ayer (primera vez que un sacerdote es presentado en cadena nacional) advierte que de regresar Manuel Zelaya Rosales hoy se podría “desatar un baño de sangre”.

Obviamente las preguntas han surgido ¿Quién tiene las armas? Respuesta: Las Fuerzas Armadas y la policía, leales a los ricos que el cardenalito corrupto representa. ¿Quiénes serían las víctimas? ¿Los que han marchado por la “paz y la democracia· a cambio de no ser despedidos y a quienes la policía ha protegido? No, los muertos serían los mismos a quienes han apaleado, herido y “gaseado” toda la semana por exigir, no el retorno de una persona, si no el respeto a la Constitución, a las leyes secundarias y a una verdadera democracia que estábamos construyendo y que los mal nacidos destruyeron en un solo día.

Para venir a confirmar la amenaza develada por Rodríguez, esta mañana en la golpista HRN el dizque canciller Enrique Ortez Colindres (quien cada vez que habla mete la pata) ratificó la amenaza al decir que el cardenalito corrupto había dicho: “Mel se prudente. No ha habido sangre, no ha habido muertos y si hay muertos el responsable será Manuel Zelaya Rosales”. Es decir, pretenden culpar de la masacre a un hombre que viene acompañado de diplomáticos no armados y que los acompaña la fuerza del derecho nacional e internacional.

En todo este palabrerío hay algo que preocupa. El dirigente popular Rafael Alegría denunció que el ejército y la policía estarían infiltrando entre los manifestantes a favor de Zelaya, hombres armados con la orden de disparar contra los soldados y los policías, lo que sería la excusa perfecta para contestar el fuego y ejecutar la masacre. Sí, ese sería el baño de sangre anunciado por el cardenalito corrupto, y que podemos evitar si lo denunciamos lo más posible.

Siguiendo con las amenazas, Ortez Colindres advirtió a los países que no permitirán el aterrizaje del avión que trae a Zelaya y a su comitiva y aseguró que la seguridad de los presidentes que lo acompañen se verá amenazada.

“Ya dimos la orden”, dijo, “que no se deje entrar. Venga quien venga, y lo estamos notificando oficialmente al mundo en este momento para no incurrir en la imprudencia de que vaya a morir un presidente de la República, de que vaya a ser herido un presidente o que se le vaya a faltar el respeto o que vaya a morir un hondureño por el capricho de una organización. Hay orden que no pueden entrar”.

Perdón, pero ¿de quién es el capricho? No es de los majaderos golpistas que saben están usurpando el poder y se niegan a dejarlo. Ortez Colindres mejor váyase a su casa a cuidar  los nietos porque es obvio que las neuronas ya se le murieron y sólo nos hace quedar en vergüenza ante la comunidad internacional cada vez que habla. Por cierto que el golpista mayor, Roberto Micheletti, confirmó lo del acto de impedir el aterrizaje en CNN.

Pero en el colmo de la contradicción, el dizque ministro de Defensa, Adolfo Lionel Sevilla no habla de desviar el avión de Zelaya, si no de detener al mandatario cuando baje. ¿Cómo es eso que uno dice que el avión no va a aterrizar y el responsable de cumplir la orden dice que lo van a detener cuando baje del avión? Tirando manotadas de ahogado, o de “azorralocos” como dicen en el pueblo, puso de ejemplo cómo en Costa Rica al ex presidente Miguel Ángel Rodríguez lo bajaron de un avión para enchacharlo y montarlo en una paila. Esto como diciendo: lo mismo podría pasarle a Manuel Zelaya Rosales. Ay Sevillita, que tonto eres. Estás hablando de Costa Rica, un país democrático y no dirigido por un atajo de golpistas corruptos, sin ninguna autoridad moral ni legal.

Además, ¿cómo es eso que el ejército podría ejecutar una orden de los juzgados cuando eso corresponde a la policía? Bueno, están desesperados y un grupo de déspotas desesperados y con dinero, son peligrosos.