EUA y la ONU fustigan al gobierno represor

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EE.UU. y ONU censuran por muertes a aislado régimen hondureño Tegucigalpa/Afp El régimen de facto hondureño parecía aislarse cada vez más en la escena internacional luego de las condenas de Estados Unidos y la ONU este lunes por la muerte de dos manifestantes durante el fracasado intento de retorno del derrocado presidente Manuel Zelaya. “Deploramos el uso de la fuerza contra manifestantes en Tegucigalpa” dijo en Washington el portavoz del departamento de Estado estadounidense, Ian Kelly, en relación al tiroteo ocurrido el domingo frente al aeropuerto Toncontin. “Una vez más llamamos al régimen de facto y a todos los actores en Honduras a contenerse de todo acto de violencia”, agregó. Desde Ginebra, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declaró “muy entristecido por la pérdida de vidas humanas” en la represión de los partidarios de Zelaya, y subrayó que “todo cambio inconstitucional de poder es inaceptable”. Las muertes ocurrieron cuando Zelaya intentaba regresar a su país en un avión venezolano, acompañado por el presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel D’Escoto. En un escenario digno de una película de acción, el ejército hondureño -desoyendo exigencias de Zelaya- bloqueó la pista del aeropuerto con camiones para impedir el aterrizaje. “Los criminales no pueden dirigir un país”, sostuvo Zelaya el domingo por la noche después de su fallido intento. Frente a esta situación, y mientras este lunes se preparaban nuevas manifestaciones en apoyo a Zelaya, el gobierno de facto viene emitiendo señales de una cierta disposición a abrir gestiones con la Organización de Estados Americanos (OEA), que el sábado suspendió a Honduras por violar la Carta Democrática. El presidente designado por el Congreso hondureño, Roberto Micheletti, había abierto el domingo un espacio al proponer a la OEA entablar un diálogo “de buena fe” para tratar de buscar una salida a la crisis que amenaza con convertir a Honduras en un estado paria. El secretario general de la OEA, Miguel Insulza, replicó que está dispuesto a proseguir “todas las gestiones diplomáticas que correspondan para obtener el objetivo” que no es otro que “restablecer al presidente Zelaya”. El bloqueo radica en que el régimen de facto niega que lo ocurrido en Honduras haya sido un golpe de Estado y lo califica como una “sucesión constitucional” para impedir que Zelaya organizara una consulta popular –considerada ilegal por la Justicia y el Congreso– destinada a reformar la Constitución. “La solución pasa por un pacto de garantías constitucionales” entre las dos partes en litigio con la mediación de la OEA, dijo Francisco Rojas, secretario general de la Universidad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), a la AFP. En tanto, la actividad en las calles dio un vuelco este fin de semana. En contra de lo que ocurrió en los primeros días, con grupos afines al golpe de Estado monopolizando las calles, los seguidores de Zelaya, mejor organizados y llegados de lejos, hicieron oír su voz. Más de 30.000 lo esperaron el domingo alrededor del aeropuerto. De ellos, dos murieron por balas del ejército, aunque el nuevo canciller Enrique Ortez, acusó de los disparos “a grupos antagónicos”. “Haremos resistencia hasta que llegue” el presidente Zelaya, “el único en la historia que nos ha escuchado”, prometió Gerardo Mejía, uno de los líderes sociales.

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