El cardenal recibe críticas por apoyar a golpistas

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El Cardenal recibía 100 mil lempiras mensuales en el gobierno de Carlos Flores Facussé. Dios cría a los golpistas y ellos se juntan.

El Cardenal recibía 100 mil lempiras mensuales en el gobierno de Carlos Flores Facussé. Dios cría a los golpistas y ellos se juntan.

El apoyo de la jerarquía católica hondureña al golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya convirtió en blanco de críticas al cardenal Oscar_Rodríguez_Maradiaga, considerado uno de los ‘papables’ de América Latina y elogiado en el pasado por sus condenas de la deuda externa y el narcotráfico. El cardenal, que el sábado leyó un mensaje de la Conferencia Episcopal en la que se respaldó la forma como se derrocó a Zelaya y le pidió no regresar al país, para evitar un baño de sangre, se ha convertido ahora en blanco de las consignas que corean los manifestantes que piden la restitución del mandatario. “Cardenal cómplice”, han pintado en un letrero frente a la casona del palacio arzobispal en el centro de Honduras donde el cardenal, que en el cónclave de 2005 fue mencionado entre los posibles sucesores de Juan Pablo II, guarda silencio. Este martes, Rodríguez aceptó hablar con la radio Católica sobre el contenido de la nueva encíclica “Deux Caritas Est”, publicada este jueves por el Vaticano, y finalizó señalando -en forma genérica, pero en palabras que evocan lo que sucede en Honduras- que “en nuestros países las soluciones no podrán venir del exterior, sino de un diálogo interno”. Sin embargo, la solución a la crisis en Honduras, que estalló el 28 junio cuando los militares sacaron del poder y expulsaron a Costa Rica a Zelaya, se vislumbraba con el anuncio de la mediación de un presidente extranjero, el costarricense Oscar Arias. Los cuestionamientos al cardenal vienen también del exterior. “Parece que algunos jerarcas religiosos han olvidado el mensaje del Evangelio de buscar la Verdad y la Justicia, y prefieren recostarse en el poder de turno”, cuestionó desde Buenos Aires el premio Nobel de Paz, Adolfo Pérez Esquivel. “Lo hemos vivido y sufrido en muchos países durante las dictaduras militares pasadas y ahora en Honduras, vuelven a las andanzas”, agregó Pérez Esquivel en un mensaje que fue difundido también por manifestantes en Tegucigalpa.  “La actitud del cardenal nos ha desconcertado muchísimo, nosotros confiamos en él y sus palabras poniéndose de lado de los golpistas, que ahora también asesinan a su pueblo, nos causan mucho dolor”, dijo Jacinto Torrealba, miembro de los grupos católicos que apoyan a Zelaya en Tegucigalpa. “Estamos orando por él y pidiéndole al Espíritu Santo que lo ilumine”, agrega Torres, quien participó en la marcha llevando en su mano la imagen de la virgen de Suyapa, patrona de Honduras. A la entrada del colegio de los curas salesianos de San Miguel en la colonia Florencia en el norte de Tegucigalpa, hay una placa que recuerda a la generación graduada en 1969 y que incluye el nombre del derrocado presidente Zelaya, que fue alumno allí del ahora cardenal Rodríguez. Algunos sacerdotes que lo conocen y han trabajado a su lado creen que para Rodríguez no debió ser fácil haber aparecido leyendo el mensaje en televisión. “Presumo que (en la reunión de la conferencia de obispos) debió existir una larga discusión y debate, especialmente a la luz de las diferencias surgidas” entre los 11 obispos, opina el sacerdote jesuita John Donaghy, que trabaja en el oeste del país. Pocas horas antes del pronunciamiento apoyando el golpe que colocó en el poder al presidente del congreso Roberto_Micheletti, la diócesis de Santa Rosa, en el oeste de Honduras, había sacado un pronunciamiento radicalmente distinto. “Como Iglesia Católica que peregrina en el occidente de Honduras queremos recordar a los 124 Diputados del Partido Liberal y del Partido Nacional, responsable del golpe de Estado y actualmente en el poder, que no son dueños de Honduras y que nadie puede estar por encima de la Ley”, dice el mensaje suscrito por el obispo Luis Alfonso Santos, también salesiano.