¿A dónde se irán los golpistas?

por el buscador


golpistasCuando todo esto pase y vuelva la calma ¿Cómo harán algunos para salir a la calle? ¿Cómo hará Roberto Micheletti, Vilma Morales, Carlos López Contreras, Marcia Villeda, Jorge Canahuati, Enrique Ortez Colindres, Carlos Flores Facussé, Rafael Ferrari, Romeo Vásquez Velásquez, Toribio Aguilera, Ramón Custodio, Alfredo Saavedra, Ramón Velásquez Nazzar, Porfirio Lobo Sosa y Elvin Santos para no exponerse a las burlas y al repudio general que ya se ganaron con creces?
Porque ya los repudiamos, ya sembraron en nuestros corazones la semilla del odio, ya quedaron marcados para la historia y aunque se escondan debajo de la tierra hasta allí los señalará el dedo acusador del pueblo que los detesta, de las naciones del mundo que los mira como parias, como asaltantes del poder.
En otro caso ¿Qué harán gatos como Rodolfo Colindres Erazo, Oscar Morán Méndez, Edgardo Melgar y el de Frente a Frente? ¿Será que sólo van a cambiar los nombres de los contratos para que se los firmen las nuevas autoridades? Son tan descarados y dan risa cuando hablan del “presidente constitucional Roberto Micheletti”, un político de tercera que se ha mantenido tres décadas como diputado, con triquiñuelas, porque nadie lo quiere. Ni siquiera su familia vota por él. Un hombre que si anduviera por las calles de cualquier ciudad de Honduras no duraría ni media hora, porque ha cultivado el desprecio de los hondureños. Él sabía que jamás sería presidente electo y ahora que los gorilas lo impusieron no quiere soltar la teta del poder.
Aunque no nos extraña pues ya sabíamos que Micheletti es un desvergonzado. Sólo hace falta recordar cuando se aprobó mil millones de lempiras para repartir entre los partidos políticos, es decir para robárselos, para meterse una buena cantidad en sus bolsillos y darles unas cuantas migajas a sus amigos. O cuando estalló el escándalo de las dispensas de vehículos y se le pidió que derogara esa canonjía a los diputados y dijo muy francamente que a él le había servido de mucho y que no la derogaría mientras estuviera de presidente del Legislativo. Ahora un atajo de imbéciles nos impone al gorila. Pero aunque meta las manos en un gobierno que nadie reconoce, el pueblo jamás lo verá como presidente, jamás tendrá nuestro respeto y obediencia.
Siempre supimos que Honduras era un pueblo dividido en clases. Los ricos por un lado y los pelados por el otro. Ahora, con el golpe de estado los oligarcas han reclamado su país y nos han dejado sin nada, o al menos eso es lo que ellos creen. Han acentuado la división entre clases, se quitaron las máscaras y ahora se están repartiendo los despojos, bebiendo lo que nos queda de sangre.
Pero tengan cuidado, porque cuando esto pase no habrá lugar en Honduras para los golpistas. Vivirán en nuestro odio. Y aunque ahora mismo sus familias están en Miami, Nueva York o Paris, riéndose de nuestra suerte y a la espera del regreso, les digo que mejor se queden en el fin del mundo.

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