Las contradicciones de Pepe Lobo

por el buscador


carta pepe 25-11-05

Pepe Lobo ya no es el hombre del "puño firme". Ahora es "Pepe el conciliador"

José Porfirio “Pepe” Lobo Sosa participa por segunda vez en una contienda electoral presidencial por el Partido Nacional. La primera vez perdió contra el ahora depuesto mandatario Manuel Zelaya Rosales y ahora rivaliza con el que fue candidato a la vicepresidencia por Zelaya, Elvin Santos.

Resulta que en la campaña contra Zelaya su mayor apuesta fue ofrecer “seguridad” al grado de autoproclamarse el hombre del puño firme,  a quien no le temblaría la mano para actuar contra los delincuentes. En los mítines que hacían a sus seguidores les daban cartulinas con la figura de un puño azul, color del Partido Nacional, con el nombre de “Pepe” en los nudillos. El candidato iniciaba sus presentaciones mostrando su puño insistentemente, y sus partidarios le respondían con igual seña. Las canciones, discursos, slogans hacían alusión a su fuerza, al grado que cuando en las columnas de opinión o en las calles la gente habla del “hombre del puño firme” ya se sabe de quien se trata. En algunos de sus anuncios daba una imagen de fuerza donde lo mostraban practicando su “deporte favorito”, el kung fu.

Su última apuesta fue proclamar que en su gobierno se impondría la pena de muerte, pese a que Honduras es signatario de convenios internacionales donde se prohíbe esa medida y además tenemos una policía conformada por agentes casi analfabetas que saben muy poco de investigación, lo que facilitaría los errores al momento de juzgar a un presunto responsable de un crimen. Es decir, era poco factible llevar a cabo la promesa y pese a ello, él se aferró a ella. Resultado: perdió.

Cuatro años después lo vemos con un discurso diferente. Aunque mantiene su postura de ofrecer “trabajo y seguridad” prefiere no hablar de este último tema. Cuando es abordado dice que nombrará como ministro de Seguridad a Oscar Álvarez, quien ya ocupó el cargo en una administración nacionalista y lo que mejor hacía era “shows” mediáticos (pagos mediante), gracias a lo cual se hizo muy popular. Es decir, no explica cómo ni qué hará en el tema de seguridad, después de que en su primera campaña era su “fuerte”.

Esto más ahora aprovecha las circunstancias del golpe de estado para mostrarse como un hombre conciliador y sale en la radio y tv enviando mensajes a Manuel Zelaya y Roberto Micheletti para que “depongan sus intereses” a favor del pueblo. Con voz pausada invita “al diálogo y a la paz”. Es importante decir que Zelaya y Micheletti son miembros del Partido Liberal, el opositor de Lobo y con eso los hace ver como los “peleones”, cuando la verdad es que el golpe de estado se dio también con los votos de su partido en el Poder Legislativo.

Incluso hace unos días el candidato liberal, Elvin Santos, dio declaraciones en el sentido de que Lobo era el único que podría revertir legalmente el golpe de Estado porque tenía magistrados en la Corte Suprema y diputados en el Legislativo que “responden” a sus órdenes. Periodistas anduvieron buscando a Lobo para que contestara estos señalamientos pero en Tegucigalpa sus asistentes de prensa dijeron que se encontraba en San Pedro Sula y aquí dijeron que se encontraba en Tegucigalpa en una reunión. Sin embargo, uno de sus colaboradores dijo “off the record” que no se mostraría públicamente para no contestar, específicamente, las argumentaciones de Santos. Al día siguiente salió para Estados Unidos a buscar apoyo de los hondureños residentes allá.

Es decir, las contradicciones son claras: primero aboga por la violencia para combatir a los violentos. Después se olvida de la violencia y se vuelve conciliador y amante de la paz. Finalmente pide a las partes involucradas en el golpe de estado que busquen una solución negociada a la crisis, pero cuando le hacen ver que él es la llave para solventar esa crisis se oculta de los periodistas y un día después se va del país.