La estrategia equivocada de los docentes

por el buscador


 

Nadie dice que los maestros no tengan derecho a un empleo, a una mejor calidad de vida o a una jubilación digna, pero a lo largo de los años, desde la firma del Estatuto del Docente, han venido equivocando su estrategia hasta llegar a un punto sin retorno en el que están confrontados con el gobierno, con la mayoría de los medios de comunicación y con el mismo ciudadano de a pie, a muchos de los cuales han agredido cuando les han hecho algún reclamo en medio de una manifestación.

Y lo peor de todo es que sus dirigentes no admiten errores. A quienes se los señalan los acusan de ser enemigos del magisterio y por lo tanto de todas las causas sociales. Lo que deben hacer es adoptar una postura flexible, aprender y reiniciar la lucha desde un ángulo diferente, sin temor a ser vistos como débiles, pues a la larga ganarán la guerra, más que involucrarse en estériles batallas que nos dañan a todos.

Es necesario cambiar de estrategia y dejar la confrontación y el discurso ofensivo.

Sólo necesitan ir a las calles y entrevistar a cualquier persona para que diga lo que piensa sobre los docentes y obtendrán la respuesta. La mayoría ve en ellos a gente “pistera”, que solo piensa en sí mismos, sin importarles el beneficio de los niños o de la gente a quienes afectan al impedirles el paso por las calles y carreteras.

Muchos, aunque conscientes de que todos tenemos derechos, ya estamos cansados de las protestas en las calles con cualquier excusa: beneficios salariales, privatización de la educación, administración del Instituto de Previsión del Magisterio.

Debemos ver el daño que está recibiendo Honduras: estudiantes cada vez con menos conocimiento general, caos en las calles, atrasos en la producción y el comercio al imposibilitar el transporte de mercaderías.

Y esto tiene una repercusión más amplia: qué interés puede tener un inversionista de venir a un país donde el pan de cada día son las tomas de carreteras y la mala preparación de su personal. Y que no digan los maestros que no es su culpa, porque en buena medida si lo es. Tienen derecho a hacerlo, pero por favor, comencemos ya a vivir en un país civilizado.

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