Cuidado con este ladrón

por el buscador


El tipo es delgado, calvo en la frente y usa anteojos de la marca Gucci.

Un ladrón que se basa en sus habilidades oratorias para distraer a las personas estaría operando en varios negocios de servicios en San Pedro Sula, de donde sustrae objetos de valor, muchas veces enfrente de los empleados sin que estos se den cuenta.

El viernes pasado las cámaras de una clínica estética lo detectaron mientras se robaba una laptop. El tipo, de estatura media, extremadamente delgado, semicalvo y “colocho” llegó al negocio a eso de las 7 de la noche.

En sus manos llevaba un cartapacio con papeles, aparentemente folletos informativos de otros negocios que había visitado ese día. Después de presentarse en recepción, donde pidió información sobre los servicios que presta la clínica, lo pasaron al consultorio de una doctora para que le hicieran un diagnóstico.

Una vez dentro, el delincuente no paraba de hablar. Dijo llamarse José Rivera y que era originario de Roatán, de donde se había venido hace poco, pero que allá había quedado su madre, la que era propietaria de un hotel.

Aseguró que recientemente se había muerto un hermano de él y que por ello su madre estaba desolada, por lo que pretendía regalarle una estadía en la clínica para que le hicieran tratamientos de relajamiento y belleza. Pidió que le cotizaran servicios por unos 600 dólares.

Tras observar algunos diplomas y fotografías de la doctora se dio cuenta que ella había estado en Nueva York, por lo que comenzó a hablar de lo bonita que era esa ciudad. Incluso inició un diálogo en inglés, con el acento de las personas originarias de Islas de la Bahía.

Después de unos 20 minutos de plática y que le dijeran todo lo que podía hacerse con 600 dólares, la doctora que lo atendía le dijo que pasaran a recepción, donde le entregarían la cotización. El hombre le dijo que fuera ella y que la esperaría dentro del consultorio, pero la doctora se negó porque ya no era necesaria su presencia allí.

Cuando le hacían la cotización, en el área de recepción, les pidió que en lugar de 600 dólares subieran los precios a 1000 dólares para que le enviaran ese monto “de caja chica” del negocio que su madre supuestamente tiene en Roatán.

Mientras las empleadas hacían el papeleo, el sujeto comenzó a pasearse por el pasillo. De lo que no se daban cuenta es que en uno de sus movimientos desconectó una laptop que estaba sobre el mostrador.

Aquí puede verse la laptop, dentro del círculo, en el momento en que el tipo la iba halando. Su cuerpo está cubierto por un florero.

Se siguió paseando y en un descuido tomó la laptop y la puso en el cartapacio donde andaba los folletos. De inmediato se acercó al mostrador, ocultando su botín junto al cuerpo, y les dijo a las muchachas que ya volvería, que necesitaba ir a su carro en el parqueo.

De inmediato salió y tras un rato una de las empleadas salió a ver qué pasaba con el supuesto cliente. Los guardas le informaron que el sujeto había llegado caminando y no en carro.

En el momento no se dieron cuenta del hurto de la laptop y fue hasta el día siguiente que la buscaron y ya no la hallaron. Al revisar las cámaras de vigilancia se dieron cuenta de lo sucedido.

Aquí ya no aparece la computadora, pues la lleva dentro del cartapacio que se observa bajo su mano izquierda.

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