Curros y chusma

por el buscador


Siempre habrá confrontaciones entre pobres y ricos…es la lucha de clases de la cual nos habló Marx. Yo he dicho, en esta columna, que siempre habrá los que montan arriba de los de abajo. Siempre ha querido hacerse algo por esta injusticia pero nunca se ha podido solucionar el problema…no todos podrán ser ricos, conservadores, reaccionarios y dominantes y no todos podrán volverse pobres en un abrir y cerrar de ojos, de manera que las luchas seguirán, aunque siempre se tratará de mejorar la situación de los pobres. Es suficiente con que tengan trabajo y que sean iguales ante la ley. Es imperativo que se respete su dignidad humana pues todos, ricos y pobres, somos humanos y nos debemos respeto, sin embargo, en todos los países los que van montados ven de menos a los que van abajo. Existen los religiosos que recurren a la Santa Biblia diciendo que Jesús mismo dijo: “Siempre habrá pobres.”  Yo he opinado que Cristo quiso decir que siempre habrá pobres de espíritu. Es exactamente lo que sucede cuando, ya crucificado, nuestro Señor, dice: “Tengo sed,” pero ¿tiene sed en verdad? ¿en verdad quiere agua? No lo creo. El Señor tiene sed de justicia, no pide agua, pide amor y ecuanimidad. Pero bien, el Señor murió y resucitó…si no creemos en la resurrección no podemos considerarnos cristianos si en la resurrección se fundamenta el cristianismo entero.

Pues en México, durante la férrea dictadura de don Porfirio Díaz, indio zapoteca, había riquísimos, dueños de grandes haciendas, dueños de tierras tan extensas que el ojo humano no lograba ver su fin que se perdía en el horizonte. Los “porfiristas” vivían en palacetes tanto en la ciudad de México como en sus grandes haciendas, vacacionaban en Europa o de Europa les enviaban sus caprichos. Vivir en México, siendo “porfirista” era una experiencia muy agradable…los ricos comían caviar, los pobres comían tierra. Los de abajo se cansaron de lo que ahora se llamaría la violación de los derechos humanos…y estalló la gran Revolución Mexicana de 1910 con Francisco I. Madero a la cabeza. Don Panchito, todo un oligarca, sin embargo, veía la injusticia, la brutalidad y el trato animal que los amos de aquellas grandes haciendas, sometían a los indios…a los de abajo como bien lo dijo el novelista Mariano Azuela. Los indios se cansaron del trato animal y estalló la revolución y surgieron las figuras mágicas como Francisco “Pancho” Villa, héroe del Norte, y Emiliano Zapata, héroe del Sur…grandes los dos. Aquí lo curioso, durante la Revolución Mexicana, los pobres llamaban “curros” a los Federales, a los conservadores, a los perfumados, mientras que los de arriba llamaban “pelados” a los de abajo. Lo mismo sucedió en nuestro país después del golpe de Estado que derrocó al presidente Constitucional de la República, José Manuel Zelaya Rosales, mejor conocido por  Mel, su grito de lucha. El sábado pasado al regresar del exilio el nombre de Mel, Mel, Mel, se escapó de miles de gargantas dentro y en las inmediaciones del Toncontín. La “chusma” llegó a Tegucigalpa a darle la bienvenida a su líder, a Mel, a Mel, a Mel. Salieron excursiones provenientes de los cuatro puntos cardinales para reunirse en Toncontín y recibir  al derrocado presidente Manuel Zelaya Rosales el 28 de junio del 2009. De inmediato se dividió el país en curros golpistas y aquellos que simpatizaban con Mel, a quienes ofensivamente llamaron “chusma”. No es para preocuparse, bautizaremos hoy mismo a los perfumados y los llamaremos “curros”, como lo hicieron los mexicanos alzados en la Revolución de 1910.  Pues el sábado pasado los curros se quedaron con la boca abierta. Nunca se imaginaron ver al Toncontín teñido de rojo porque la multitud que esperaba al presidente derrocado que volvía al país, lucía camisas rojas. En palacio lo esperaban, a él y a su comitiva, el presidente de la República, don Porfirio Lobo Sosa y el Dr. José Manuel Insulza, Secretario General de la Organización de Estados Americanos, foro interamericano al que también pertenecen Canadá y Estados Unidos. En Honduras hubo fiesta. Del avión venezolano que lo transportó de Managua a Tegucigalpa, al ex presidente Zelaya Rosales le tomó más de dos horas para llegar al entarimado “Isis Obed Murillo”, que honra a la primera víctima del golpe de Estado. Obed era parte de la chusma que esperaba al presidente derrocado a pocos meses de ser derrocado, sin embargo, al haber obstáculos en la pista de Toncontín, puestos allí por orden de la dictadura, el avión no pudo aterrizar y fue en ese refuego que mataron a Isis Obed Murillo. Los curros mataron a un chusma utilizando balas de goma. Padre Santo, ¡tanto cinismo! ¡tanta mentira! Y surgió el Frente Nacional de Resistencia Popular…para nunca más desaparecer.  Los curros están escandalizados, como lo estuvieron Obregón, Carranza y Huerta…y a nuestros curros no les pasa por la garganta que la Resistencia tenga tanta fuerza. Están escandalizados por la fuerza roja que es la Resistencia.

Junio 1, 2011.