Vivir para contarla

por el buscador


** 30 años de la epidemia de VIH, 40 millones de personas infectadas, 20 millones de personas fallecidas

** Rosa González Vda. de Dunaway

Como en la obra de Gabriel García Márquez “Vivir para contarla” y hacer un recuento de todo lo vivido durante todos los años que han pasado desde el inicio de la epidemia en el mundo, un 5 de Junio de 1981.

Y no se imaginan que montón de emociones pasaron por  mi corazón al  intentar compilar información sobre cómo el VIH creció de forma alarmante y afectó la vida de millones de personas.

Vinieron imágenes a mi mente de gente muy querida que murió a finales de los noventa, pues el estado hondureño  no tenía a disposición los  tratamientos para las personas con VIH. Cómo vi gente sufrir, ya que sus familiares y amigos los abandonaban por el miedo,  la ignorancia y la falta de información acerca de la infección, y como causó tanto dolor y muerte.

No, no he podido contener las lágrimas al repasar fotos de persona guapas, jóvenes y talentosas que murieron a causa del sida. Dentro de estas mi bella hija, Andrea, que con solo 5 meses de nacida  se unió a los millones de personas que han fallecido por esta infección.

Recuerdo como yo misma me sentí en esa época: con vergüenza, con miedo, pensando que moriría pronto, pero  nuestras familias nos amaron y protegieron,  y principalmente porque  Dios tiene sus propósitos con cada uno de nosotros.

Recuerdo que en noviembre de 1999, se realizó en San Pedro Sula el Primer Congreso Centroamericano de VIH/ITS. Ahí conocí a otras personas que estaban en mi misma situación, conocí a mi querido amigo Odir Miranda de El Salvador, el cual había demandado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos a el gobierno Salvadoreño para que este brindara medicamentos antirretrovirales.

También conocí al  Dr. Orlando Quintero, de Panamá. Él había logrado por medio de su activismo que la Secretaría de Salud de su país le proporcionara los servicios y medicinas que necesitaba. Estas y otras personas que conocí en ese evento me inspiraron, me dieron ánimo e ideas de lo que podíamos hacer en Honduras para ir cambiando la historia del VIH.

Si bien se han dado pasos agigantados en la respuesta al VIH, aun 30 años después y  a nivel mundial cada 5 segundos se infecta una persona con VIH. En Honduras aún hay personas que necesitan el tratamiento y no lo tienen, la prevención del VIH de la madre al hijo no llega a todos, el estigma y la discriminación prevalece, aún tenemos que  llegar a miles de jóvenes para educarlos acerca de la infección. Nos hace falta muchísimo más por hacer.

En este 2011, en donde recordamos el caso cero de VIH y el inicio de la epidemia, quiero reconocer el amor de mi familia, el apoyo de mi congregación, a los incondicionales periodistas y comunicadores sociales que nos han ayudado a llevar el mensaje de prevención y de solidaridad. A mis colegas activistas, de quienes he aprendido mucho, al personal de salud que se dedica con compromiso a brindar atención y cuidados a las personas con VIH, pero sobre todo a Dios quien ha  sido mi todo, en donde he encontrado amor, refugio, consuelo, fuerzas, alegría y esperanza, para vivir y contar.

** Presidente Fundación LLAVES