Radio América farisaicamente se encargó de hacer escándalo con algunas de mis palabras

por el buscador


Carta de Monseñor Luis Alfonso Santos Villeda a la opinión pública

Desde Erandique Lempira, territorio del Pueblo Lenca y del Cacique Lempira, primer defensor de la soberanía nacional, envío mi saludo fraterno y mi agradecimiento a todas las personas, instituciones y organizaciones populares y medios de comunicación que se han solidarizado conmigo en la denuncia de los crímenes, todavía en impunidad, que han venido sucediendo contra los campesinos en la región del Bajo Aguan.

En mi alocución en Choluteca el día 11 de mayo pasado hablé de 14 campesinos asesinados en el Bajo Aguán, según informes bien documentados, estos son ya más de 30. El contexto de denuncia en público fue una marcha de los Comités de Defensa de la Naturaleza de la Diócesis de Choluteca, donde caminé al lado de su Obispo, Monseñor Guido Plante. Las palabras fueron ante un Público reducido porque el sol del mediodía, el cansancio y el hambre habían hecho que la mayor parte de los que integraron la marcha ambientalista perdieran la atención y habían empezado a marcharse. Pensé que todo había terminado allí; pero al día siguiente Radio América farisaicamente se encargó de hacer escándalo con la grabación de algunas de mis palabras.

Para sorpresa mía 19 días después, el 30 de mayo aparece en http://proceso.hn la noticia de que el apoderado legal del empresario Miguel Facussé, el abogado Antonio Ocampo Santos, interpuso contra este servidor una querella en los tribunales de la República. El señor Andrés Pavón, presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (CODEH) presentó documentación sobre 14 de estos asesinatos en el Bajo Aguán; pero la fiscalía los perdió o los hizo perdidizos. Eso mismo pasó en el año 2007 cuando por orden superior no se le dio curso a una demanda a favor de tres heridos de bala por la policía en un acto de protesta contra la minería, que presentamos a través del Comité de Familiares y Detenidos en Honduras (COFADEH).

Para enfrentar esta querella he dado poder a un equipo de abogados para mi defensa. Por el momento y en relación a este tema no daré más declaraciones a la prensa. Me someto a las leyes de Honduras; sin perjuicio de poder acudir a otras instancias internacionales. Soy defensor de los derechos humanos y mis palabras fueron motivadas por la compasión que me inspiran los más débiles e indefensos; en este caso los campesinos que en el Bajo Aguán defienden con sus vidas el derecho a la tierra para producir alimentos para ellos y sus hijos.

El documento Gozo y Esperanza (G.et S.) del Concilio Vaticano II, afirma que el ser humano es el fin de toda actividad humana que a su vez tiene como fin último a Jesucristo, Verbo Encarnado. El Gobierno, presidido por el Lic. Porfirio Lobo Sosa, tiene como lema el Humanismo Cristiano; espero que con base en ese humanismo a todos estos asesinados en el Bajo Aguán se les haga justicia, por lo menos después de su muerte. Los sacerdotes y los laicos de la diócesis de Santa Rosa de Copán, quieren que la querella promovida contra este servidor sirva de base para esclarecer la muerte de campesinos en el Bajo Aguán y para que se pongan a la disposición del Instituto Nacional Agrario (INA), las tierras que son del Estado hondureño con el objetivo de entregarlas a los campesinos.

No obstante esta situación, he continuado mi trabajo de Obispo en la triple función de enseñar, celebrar el culto y gobernar mi Diócesis. Tampoco he bajado la guardia sobre el tema de minería metálica, cuya ley, la comisión de minería del Congreso Nacional quiere aprobar en estos días. Hago una exhortación a los ambientalistas para que estén alerta y sostengan los artículos consensuados. La minería metálica no debería existir en Honduras mientras no tengamos capacidad instalada para manejarla con la tecnología y las personas capacitadas. Los extranjeros se llevan los minerales quedándole a Honduras la contaminación y la convulsión social.

El responsable de la ley que se apruebe es el abogado Donaldo Reyes Avelar, presidente de la actual comisión de minería del Congreso Nacional. Ojala que un día no tenga que enfrentar el reclamo del pueblo hondureño. La Iglesia católica opta por la vida; pero para conservarla hay que trabajar resolviendo los conflictos que la amenazan. El pueblo hondureño está despertando y quiere liberarse de todas las ataduras en que lo han mantenido los explotadores y opresores.

En la Historia de la Salvación, Dios ha intervenido a favor de los oprimidos. La Iglesia Católica debe hoy en Honduras intervenir también a favor de los oprimidos, dando así testimonio del seguimiento de Jesucristo del cual somos discípulos y misioneros para la construcción del Reino. Pido al Espíritu Santo, cuya venida celebraremos el 12 de junio, que nos de sabiduría, inteligencia y fortaleza a todos para enfrentar la realidad injusta en que viven los pobres y encontrar soluciones adecuadas que busquen el Bien Común y no el enriquecimiento de unos pocos. Con mi bendición apostólica me despido de ustedes.

Atentamente,

Monseñor Luis Alfonso Santos Villeda SDB, Obispo de Santa Rosa de Copán.