El asalto a la ética

por el buscador


Por Raúl Peña

Da tristeza ver las cosas que suceden en Honduras y específicamente en nuestra querida capital industrial en lo que a asuntos municipales y gubernamentales se refiere. Los sampedranos vemos con horror como a los que ostentan o han ostentado un cargo público por más que se quiera no se les puede aplicar la justicia, siempre habrá algún sector que buscará beneficiarse o algunos malnacidos que traicionarán a la ciudad y a la Patria.

En el caso de la recolección de los desechos sólidos, este asunto apesta más que el basurero – que por cierto me cuentan que está en manos de los mareros y que la policía tiene patrullas por allá, no sabemos ¿para qué? – así  que por las luces que pintan nos encontramos frente a otro de los típicos casos en que la única solución será que nos claven otro impuesto para solucionar el problema; y como ya sabemos, no habrá culpables.

El problema más grande que veo es que el descaro de los involucrados por ambas partes ofende la dignidad y rompe los principios fundamentales de la ética profesional y de la honestidad, demostrando cuan bajo se puede llegar cuando de dinero se trata. ¿Cómo podemos sentirnos motivados a pagar impuestos si no se ajusticia a los responsables de tal descalabro? ¿Cómo queremos que el pueblo vote si ningún poder es capaz de parar esta compañía que basada en términos legalísticos y con la ayuda de traidores a la Patria se llevara tan somero botín? En otros países la responsabilidad civil por mala administración y por litigar o negociar en contra de los intereses a la Patria se paga hasta con las cadenas más largas de reclusión, sin embargo nosotros vemos con naturalidad que se bloqueen las cuentas de nuestros pagos y los que más involucrados han estado se quieran lavar las manos aduciendo que ya no forman parte de la empresa o que ya no la representan legalmente o que nunca pensaron que le harían tanto daño a la ciudad.
Todos sabemos que Larios Silva  fue el artífice – para mal – de este tremendo problema, pero él nos dice que su único error fue no firmar el contrato y dejarlo para la siguiente corporación, pero nosotros le preguntamos ¿Sabía usted que esa cifra no se podría pagar con los ingresos de la municipalidad o sabiéndolo hizo caso más a sus asesores que a su conciencia de buen Hondureño? ¿Si el contrato era beneficioso para San Pedro Sula, por qué lo rechazaron los dos siguientes alcaldes?
Oscar Kilgore, trató de enmendar la situación creando una serie de documentos que nunca conocimos y lo desconoció a sabiendas que los problemas vendrían, pero como así es, ¡que cargue el muerto el siguiente! Fueron cuatro años que los traidores aprovecharon para tocar todo tipo de teclas y torcer la justicia sin importar que todo un pueblo sea burlado y robado, se menciona gente involucrada al más alto nivel – como dice Padilla – hasta  fiscales y ex ministros – ¿y los jueces? ¿Cómo es que pueden juzgar por presunción y en estos casos es todo tan apegado a lo legal y no a lo ético? Una cosa es ser justo y otra impartir justicia buscando el hueco donde apoyar la solicitud de un superior para dictaminar como les gusta decir: apegado a derecho, derecho inmoral diría yo.

A todas luces la justicia Hondureña tiene mucho que perder en este juicio y si no se investigan a fondo las denuncias de los ex alcaldes que dicen haber sido presionados y hasta suspendidos por algún  tiempo por órdenes de – según Padilla – órganos coercitivos que están al servicio de una mafia que representa el poder real en Honduras, estaremos de nuevo ante la desconfianza que estábamos perdiendo en la administración de justicia. Todos los alcaldes han tenido culpa en esto ¿O es que el Dr. Zúniga no sabía de la demanda o es que también lo asesoraron mal? Si le embargaron los peajes ¿Por qué no tomo medidas para evitar otros embargos? ¡Qué difícil es creer en tanta ineptitud!
Los Sampedranos queremos la transparencia de la que vienen hablando ya dos gobiernos. ¡Queremos los nombres de los traidores! ¡Queremos que no se le otorgue el contrato a una compañía de piratas y corsarios! ¡Queremos cárcel para los responsables! ¡Queremos la suspensión de por vida de jueces, fiscales, ex ministros y quienes se encuentren que se vendieron para perjudicarnos!

Por cosas como estas es que los hondureños debemos sentirnos culpables de lavarnos las manos al decir que no participamos en política, porque la política es sucia, es sucia porque los buenos somos cobardes para entrar y cambiar la situación sin caer en la tentación de las ofertas jugosas.

Si así de fácil fuera la cosa, quedémonos en la comodidad de nuestras casas y esperemos a que los piratas se lleven el tesoro de nuestros hijos y nietos o larguémonos cobardemente a vivir a otro país.