La velocidad y un bache asesino

por el buscador


Este bache habría hecho perder el control a la camioneta. A la izquierda se observa el área del accidente.

La vida ya no será nunca igual para la familia Enamorado López, luego que el domingo 18 de marzo un accidente automovilístico acabara con la vida de ocho de sus miembros, incluyendo la de Diego Alejandro Enamorado, de apenas 4 años.

Dos familias, de La Planeta y Villas del Sol, se habían juntado para ir a celebrar por adelantado el Día del Padre en las playas de Puerto Cortés.

Parecía que nada podía opacar el buen ambiente de aquella familia: había abundante sol y el busito en que marchaban -entre amena conversación- funcionaba en perfectas condiciones.

Ellos no cometieron ningún error, nadie iba ebrio y el carro estaba en buen estado. Sin embargo, otro vehículo que se conducía a alta velocidad en la trocha contraria (venía de Puerto Cortés a San Pedro Sula) se saltó la mediana y los embistió, les hizo dar vueltas y sus cuerpos se golpearon contra las paredes del busito. Otros salieron volando por las ventanillas.

Según el dictamen de Tránsito, un punto clave del percance fue un enorme bache en la carretera. Aparentemente un carro que iba delante de la camioneta Hyundai accidentada frenó y se hizo a la derecha.

La camioneta Hyundai intentó hacer lo mismo pero al tener obstruido el paso hacia la derecha giró bruscamente a la izquierda y por el exceso de velocidad perdió el control hasta saltarse la mediana y acabar con la vida de ocho personas.

¿Cómo es posible que un simple bache pueda destruir a dos familias hondureñas? Funcionarios del Fondo Vial corrieron a asegurar que comenzarán las reparaciones de carretera 15 días antes del feriado de Semana Santa.

Son tan incapaces que no pueden diseñar un sistema de mantenimiento que nos permita tener carreteras medianamente decentes todo el año. Es obvio que el Estado es un fracaso total en la administración de nuestros bienes.

Nos sacan impuestos con un fin y usualmente los fondos son desviados para asuntos que nada tienen que ver con la idea original. Eso pasó con los peajes de San Pedro Sula, cuyo propósito era para mantener la red vial, pero ahora es utilizado para pagar salarios y deudas o en el peor de los casos para llenar los bolsillos de funcionarios corruptos.

Si no pueden con la administración de las carreteras lo mejor sería que las dieran en concesión. Sería mil veces mejor pagar peaje a una empresa que les dé mantenimiento y no permanecer en el desastre actual. Pero seguramente no lo hacen porque debe ser buen negocio entregar contratitos millonarios a los amigos, dueños de empresas de maletín que le sacan un ojo de la cara al gobierno por hacer malos trabajos de bacheo.

Por otro lado, es de repudiar lo irresponsable que somos como conductores. Estamos plenamente conscientes que vivimos en un país tercermundista, con carreteras deplorables y sin embargo solemos acelerar al máximo nuestros vehículos. Algunos son verdaderas chatarras.

Tenemos que aprender a ser buenos conductores, manejar despacio y saber que de eso depende no solo nuestra vida, si no la de quienes viajan con nosotros y las de quienes están a nuestro alrededor. Lastimosamente y sin importar lo que hagamos nada regresará la vida de quienes salieron a disfrutar sanamente y acabaron tirados a la orilla del pavimento.