Los golpistas cierran filas en torno a sus candidatos

por el buscador


Pese a las rabietas de niño malcriado de Enrique Ortez Sequeira, la podredumbre en el sistema electoral está comenzando a aflorar, al grado que podría exigirse el recuento de unos 100 mil votos en los tres partidos que participaron. Esa es una cantidad suficiente para mantener la incertidumbre, la duda, sobre quien sería el ganador de las elecciones primarias.

Theodoro Dale, auditor internacional del proceso, sugirió que se pongan en funcionamiento las mesas de reconteo de votos, algo que sin duda debe estar molestando a ciertos sectores poderosos que querían evitarlo. De hecho, la rabieta dramatizada por Ortez Sequeira hace un par de días, haciéndose el indignado contra quienes piden conteo voto por voto, parece que hubiese sido un encargo de quienes manejan  los hilos de la nación desde sus escritorios.

Está visto que hay un grupo de cuatro o cinco empresarios que están presionando para que Mauricio Villeda y Juan Orlando sean los elegidos en los partidos tradicionales. Las caras visibles de esos grupos de presión son Porfirio Lobo y Arturo Corrales.

Corrales se ha dedicado a hacer llamadas a los candidatos o a personas cercanas a estos para pedirles que acepten los resultados a boca de urna que arrojó la encuesta realizada por su empresa, Ingeniería Gerencial. Esos resultados le darían el triunfo a Juan Orlando por 8 puntos de diferencia sobre Ricardo; y a Mauricio Villeda, de dos puntos sobre Yani Rosenthal.

No importa por quien votó la gente, lo importante es lo que dice Ingeniería Gerencial. Las malas lenguas dicen que esto garantizaría un nuevo contrato para la empresa Servicios de Medición Eléctrica de Honduras, propiedad de Corrales y de algunos bancos.

Tanto Juan Orlando como Mauricio Villeda representan a la ultraderecha hondureña que ejecutó el golpe de Estado en junio de 2009. Es obvio que los mismos de siempre cerrarían filas en torno a ellos para obtener un presidente a su medida y así poder seguir prosperando a costa del pueblo hondureño, al cual han saqueado.

Yani y doña Xiomara no son opción para ellos y por eso buscan sacarlos de la carrera. A Yani le están haciendo pagar caro el hecho de que no se haya alineado durante el golpe. Además, con Yani se le acabaría a algunos el negocio de las medicinas a precios de pepitas de oro; o la venta de armas que no aparecen por ningún lado, solo en facturas.

De doña Xiomara ni se diga. Su llegada a la presidencia sería un fracaso total para los Canahuati, los Facussé, los Ferrari, los Villeda y los Atala. Un fracaso para todos los que financiaron el golpe de Estado del 2009 porque implicaría el regreso a la presidencia de las ideas que pretendieron desterrar con ayuda de los militares. Entonces el cerco se está cerrando y debemos evitarlo a toda costa.