El Partido Liberal y su Plegadura al Partido Nacional

por el buscador


Francisco Javier Pineda

Franjapi1941@yahoo.com

 

En un artículo anterior, como liberal de buena cepa, pedí al Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal, fijar sin corta pisas, sin medias tintas, contundentemente su posición, que por la vida permanente de nuestra institución política, debía ser la de no plegarse al Partido Nacional, cosa que no sucedió, ni modo, que con su pan se lo coman.

La división interna al interior de la bancada del Partido Liberal es obvia, no por cuestión de ideología, de que unos están ubicados en la derecha y otros en la izquierda, éstos no son ni chicha ni limonada, más bien la división es producto de que, más que responder a la doctrina, principios y estatutos del partido, sus diputados responden más a las órdenes e intereses del amo que los ayudó a ubicarse en las planillas de diputados, por eso no es extraño ni casualidad escuchar en boca de la calle, que tal grupo de diputados obedecen y rinden pleitesía a un señor fulano y que el amo del otro grupo es un señor sutano, y así por el estilo.

Consecuentemente, la obediencia no es para la doctrina y estatutos del partido, puesto que sobre ellos hay dominio y señorío del gran señor que como buen titiritero gobierna a sus títeres de acuerdo a la conveniencia de sus intereses, convirtiéndose estos en simple cosa, que llevan tatuados en su piel y en su alma de esclavos el fierro de su amo, de su señor, de su patrón.

No nos debe extrañar entonces lo sucedido el 21 de este mes en el Congreso Nacional. Se ve a las claras que el Consejo Central Ejecutivo junto con los diputados, al no tener argumentos y razones sólidas para justificar ante el pueblo hondureño y particularmente ante la membresía liberal su plegadura al Partido Nacional, recurrieron a la más demagógica, pueril, trivial y fútil de los argumentos “Condicionar el apoyo a la gobernabilidad a cambio de restituir la canasta básica”.

Para ello pusieron a un diputado a pasar la vista por un documento que le habían preparado, que siendo correcto su contenido, era incorrecto y fuera de toda lógica presentarlo en ese momento, esto lo saben y entienden doctos y profanos.

Claro, con ello lo único que buscaban era ablandar y clamar el rigor del malestar que provocaría en la mayoría del liberalismo por haberse plegado a los intereses del Partido Nacional.

Según ellos para calmar la indignación de una enorme cantidad de liberales por la acción tomada, han tenido que recurrir a sacerdotes, pastores y a ciertos figurones, los de siempre, a que salgan lanza en ristre a defender la “posición inteligente y patriótica”, no del liberalismo, si no la de los diputados que representan los intereses de los grupos oligárquicos que han mantenido por siglos a Honduras en el hoyo del subdesarrollo.

Si los diputados dizque liberales por las razones que fuesen, consideraban necesaria, ya por propia convicción o por mandato del amo del cotarro dar el apoyo al Partido Nacional para elegir la junta directiva del Congreso Nacional, no era necesario valerse de la necesidad  y desesperación de todo un pueblo, particularmente de los que militamos en la enseña rojiblanca, queriendo dar atol con el dedo al decirnos que con la plegadura al Partido Nacional se logró revertir el coste de la canasta básica. Esto en palabras llanas se llama demagogia pura y barata, picardía, maldad, vileza, burla y ofensa al entendimiento de cualquier persona que tenga tres dedos de frente.

El proyecto de decreto que buscará la restitución de la canasta básica, forzosa y obligatoriamente tendrá que presentarse y puesta a consideración de la asamblea legislativa en sus sesiones ordinarias; por cuanto lo ocurrido el 21 de este mes en el edificio del Congreso Nacional, fue solo una payasada.

Los chuscos picarescamente dicen que en esa fecha nació un nuevo partido cuya sigla es PAULINA, nos queda la tarea de descifrarla.

Anuncios