Mario Zelaya, mi diabetes y las tetas de Naty

por el buscador


Hice varias visitas al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) para intentar hacerme un examen que confirmaría mi diabetes. Después de varios meses de viajes infructuosos, desistí, y me los hice en laboratorios privados. Nunca tuvieron reactivos para hacer las pruebas.
Luego mi esposa sufrió una fractura y tuvimos que alquilar tornillos y disponer de materiales quirúrgicos para operarla. Gastamos más de 10 000 lempiras en el proceso.
Claro que 10 000 lempiras no son nada para Natalia Patricia Ciuffardi Castro, ni para su madre, Patricia Castro, quien ha afirmado a los medios chilenos que lo entregado por el exdirector del IHSS, Mario Zelaya,  era solo la manutención de la prostituta y del hijo que procrearon.
Pero por favor no se me malinterprete cuando llamo prostituta a Naty, como la llaman los medios chilenos. Según el diario La Segunda, la chica reconoció ante las autoridades que vive de su cuerpo desde que tenía 19 años y desde entonces ha trabajado en clubes nocturnos en Santiago,  Temuco, Rancagua y Puerto Montt.
Fue precisamente en el nightclub Platinum que Mario y Naty comenzaron un romance que le ha salido caro al pueblo hondureño. Según La Tribuna esta mujer formaba parte de un grupo de prepagos costarricenses y chilenas que salían del país con maletas llenas de dólares.
Adicionalmente, cuando ella estaba en Chile y él en Honduras, el “padre responsable”, le enviaba entre 3 000 y 5 000 dólares (100 000 lempiras) mensuales. Lo malo de esa responsabilidad es que se lograba con las cotizaciones suyas y las mías. Muchos enfermos terminales, pacientes renales, y pendientes de cirugías quedaron a la deriva. Otros, no se sabe cuántos, murieron a causa del saqueo ejecutado por el funcionario calenturiento y la meretriz.
Pero hay que ser justos y decir que la mujer es trabajadora, pues cuando Mario estaba en Honduras ella seguía atendiendo a sus clientes, a los que cobraba unos 300 000 pesos por sus servicios, unos 500 dólares, según la publicación. Pero fue gracias a los 335 millones de dólares desfalcados por Mario Zelaya que esta mujer pudo adquirir cuatro propiedades en Tegucigalpa, dos departamentos en Santiago, avaluados en 115 mil dólares cada uno, una casa en Puente Alto (sitio de residencia de ella)
y otra en el balneario del litoral central El Tabo.
“Creemos que ella tenía conocimiento de todo. Un indicio no menor es que en un día adquiere cuatro inmuebles por un valor de aproximadamente 200 millones de pesos -326 mil dólares-. Eso para nosotros es un indicio suficiente de que estaba participando en operaciones irregulares”, indicó el fiscal Omar Mérida, de la Fiscalía Metropolitana Sur, en el país austral.
Lo mejor de todo: mientras hondureños morían por la falta de recursos en el IHSS esta mujer se ponía implantes en los senos y viajaba como reina por el Caribe.
Pero creo que a doña Patricia y a su hija le importa un bledo todo esto.
Y por cierto. Los resultados de laboratorio confirmaron mi diabetes, pero los medicamentos que deberían ayudarme están en las tetas de una prostituta.